martes, 25 de junio de 2013



      Una breve Historia

    Durante el transcurso de marzo de 1984, inicié la escritura de  una serie de reflexiones que me llevaron a delimitar los alcances de mi propio trabajo pictórico.
    Simultáneamente con esto, aunque reconozco que soy apenas alguien que busca alguna información sobre filosofía, estaba entre mis lecturas el pensamiento de Henri Bergson y su idea de la intuición como una forma de conocimiento.
     Al mismo tiempo me sedujo el concepto de conocimiento: aquel que no surge de una apreciación exterior de las cosas sino aquel que resulta del hecho de estar  “dentro de la cosa”, en su “punto esencial”.
    Asimilé estos conceptos a mi tarea de pintor. No partía yo de un boceto previo, no tomaba modelos de el mundo que me rodeaba, el universo de la cotidianeidad, sino que mi punto de partida era un caos inicial (que definí como estímulos gráficos, cromáticos o texturales). Al mismo tiempo concebí la similitud del camino que estaba desarrollando como una “duración”, es decir, en un tiempo fluyente, en una corriente que enraiza en un impulso vital.    
    De esta manera sentía que como artista me situaba dentro del cuadro, en su punto esencial. La obra crecía a mi alrededor, imprevisible, atendiendo a mis íntimos deseos, a mis reacciones tal vez inconscientes,  o a mi auténtico yo, ajeno a cualquier tipo de enmascaramiento.
    Soy incapaz de juzgar mi trabajo desde el punto de vista de su valor estético. Y uso esta última palabra, casi ya desterrada por quienes están a la moda, recordando el eco de su valor etimológico.  Proviene del griego aisthëtikós  “susceptible de ser percibidos por los sentidos”. En definitiva, estética es sentir.
   Debo reconocer también que significó mucho para mí, si bien no desde el punto de la realización de la obra, el conocimiento de dos libros de Sussane Languer: Sentimiento y Forma y Los problemas del arte que me ayudaron a consolidar mi enunciación teórica del Movimiento Esencialismo.
    Esencialismo es para mí rescatar lo esencial de los valores en el arte, no como una vuelta al pasado sino como afirmación de la vigencia de los medios expresivos que desarrollamos en nuestro trabajo.
   Pero no es solamente esto, a través del Esencialismo hemos creado con Helena Distéfano un importante método de enseñanza: EL “Método De las Imágenes experienciales”.
   En este terreno Helena Distéfano ha realizado una importante tarea en las escuelas primarias donde trabajó como profesora de Artes Plásticas. En escuelas secundarias, en la enseñanza terciaria y en la Universitaria.
    Hemos encarado también importantes acciones o performances como las efectuadas para la Firma Renault con motivo de la presentación de su modelo de automóvil “Laguna 2”.
    En nuestro Taller de Investigación Plástica el trabajo se concibe, sobre todo, en el desarrollo del pensamiento divergente, que abre las puertas  al  despojo de los estereotipos y a la posibilidad una tarea creativa a partir del des-cubrimiento.
    Esta tarea de investigación plástica se mostrado a la luz de numerosas exposiciones de nuestro Taller donde no solamente se han expuesto pinturas sino también numerosos trabajos de instalaciones, demostrando, sin ninguna duda, que la actitud creativa desarrollada en las artes plásticas eran el motor de notables conquistas en esos otros terrenos.       
    Como lo hemos expresado en los Manifiestos, no pensamos que la manera de encarar la realización artística como la concebimos, sea excluyente y respetamos cualquier otra manifestación atendiendo a una idea plural y abierta. 
    Si hemos tratado  de poner nuestros conceptos en términos de discusión ha sido tal vez como una manera de afrontar un debate que esclarezca el hecho de la preponderancia de algunos factores de poder que tienden a la discriminación, basados en la creencia que hay una sola forma de concebir el arte contemporáneo que, como lo ha dicho Helena Distéfano, se convierte en un “ismo”.
   
   El primer grupo que formé junto con Helena Distéfano, hizo su muestra Fundacional en 1986, contando, en ese entonces, con ocho miembros y cerramos la actividad como grupo con la participación de 22 artistas.
      La tarea grupal constó con 23 muestras y, en todas, hemos hecho publicaciones y hemos manifestado, a través charlas y conferencias un estrecho vínculo con el público.
      Hoy Esencialismo como grupo es todo nuestro taller y en él desarrollamos un proceso que apunta a privilegiar el hecho creativo, estimular la manifestación sensible por sobre la mera habilidad y
explorar la posibilidad de una expresividad abierta de
nuestra interioridad.