martes, 12 de noviembre de 2013

Muestra Taller de Esencialismo Pictórico de Heriberto Zorrilla y Helena Distéfano- Octubre 2013




Una realidad presentida



Una realidad presentida 

  Acaso podamos con esa singularidad del deseo, indagar el punto donde se genera aquello que moviliza el sentimiento. Es como si recorriéramos una casa
con la perplejidad de quien, a cada paso, se arriesga derivando en ignorados corredores, en la alternancia de luces y sombras que le depara el íntimo camino que emprende.
  
  Esos espacios desconocidos que se nos aparecen balbucean ante nosotros un lenguaje oscuro donde habitan los miedos, las imposibles respuestas, las configuraciones de formas desleídas nunca aprehendidas del todo.
  
  Continuar, insistir y perseguir aquello que se nos escapa nos remite a imprecisiones, atisbos, que sin embargo arrastran una parte imponderable de aquello que somos.
   Podemos decir que las obras son sólo apenas reflejos de un todo inabarcable al que nos enfrentamos sin verlo. 
   Es como si el sentimiento tuviera el inicio a una distancia cósmica, que nos hace sentir impotentes.
  
  Sin embargo el esfuerzo no cesa, el camino no acaba, la orden es andar y dejar unos pobres apuntes de una realidad presentida.
   Esos esbozos, sin embargo, se hacen tangibles a los ojos, son descubrimientos casi azarosos pero su subjetividad se objetiva en la obra.
   Allí da cuenta de su existencia, se aparta de nosotros, asume una identidad que se corporiza y adquiere su plena autonomía.

   Cerramos entonces una puerta que cancela un intento, mientras otra se nos abre y nos muestra el comienzo de nuevos caminos. Una oferta creciente que vuelve a provocarnos, a encender un nuevo deseo, a despertar aquello que Girondo llamara “el gusto al riesgo en brote”.
        
    Desobedientes, obcecados, nuestra insistencia cristaliza, se condensa, se afirma en decisiones que comprometen el sueño que nos hace vivir como recolectores, como si usufructuáramos un suelo donde descubriéramos, casi al azar, aquellas joyas de nuestras porfías, aquellos vestigios posibles de una realidad inalcanzable.

                                                                                             Heriberto Zorrilla     
           


viernes, 13 de septiembre de 2013

Helena Distéfano Inaugura el 25/9 a las 19 su muestra "La medida de lo imponderable", en la Galería De Santi Esmeralda 982 CABA.

La medida de lo imponderable

   Aquello que escapa al análisis lógico y se niega a una expresión cuantitativa, es el centro de la actividad artística de Helena Distéfano.
  Esa manifestación no aprehensible emana así de una zona de misterio, en ese escurridizo tránsito de las cosas que denotan una actividad secreta y sensible, que abjura de las representaciones imitativas, de los relatos y las ilustraciones.
    Su arte es una aventura, incierta siempre, pero sólida en su base expresiva, en la plataforma de lanzamiento de su consumada experiencia, en su trato con el devenir de la obra que es abrazada por la justeza de sus elecciones y la valentía de sus rechazos.
   En ese trajinar, en ese desplazamiento envolvente de su hacer, se juega en la arriesgada formulación de situaciones siempre plásticas y de vibrante sugerencia, como si el ejercicio y el movimiento de su alma llegara al “lugar”, al sitio donde recalan, satisfechos de su papel, orgullosos de su valiosa contribución, los arriesgados colores, las huidizas
líneas y los rastros que ha inscripto su gráfica gestual, su huella sensible.
  
   Helena da cuenta de una virtud propia de su maestría: aunque crea una singularizada técnica como resultado de la multiplicada práctica pictórica, privilegia la activa participación del sentimiento, no como una manifestación de estados de ánimo sino como una profunda indagación en esa zona abisal donde el ser humano define su condición de ser. Así la técnica tiene su parte pero la necesaria y suficiente, para dar un carácter expresivo y auténtico a sus obras.
   
  Un arte verdaderamente contemporáneo pero alejado de los estereotipos de moda se adueña de sus cuadros, dibujos, instalaciones y las variadas formas que suele tomar aquél. Sabe que la época se refleja en ella no como consecuencia de una actitud voluntaria sino por la participación en las ideas de su tiempo, en el resonar de aquellos movimientos que hacen que la vida humana sea capaz de llegar a un grado de trascendencia. Una medida al fin de lo imponderable.
   Imágenes que surgen como consecuencia del actuar, no impuestas, “apariciones” y sugerencias que dinamizan el espacio, nutren al cuadro
con presencias inquietantes y le confieren ese tinte de extrañeza que alimenta la obra.
   Los títulos que eligió Helena, poéticos, metafóricos, de sentidos varios, remiten a textos leídos por ella del filósofo argentino Santiago Kovadlof.            
     
  Aún hay algo más que debemos destacar: lo que hoy vemos son los resultados ceñidos a la condición de artista que nos entrega estos  preciados productos, pero ese valor no queda allí, se expande a sus “otros” por la elevada actividad que desarrolla en la enseñanza del arte, condición esta que es una razón de suma importancia en su vida. 
                                                                                            Heriberto Zorrilla

martes, 25 de junio de 2013



      Una breve Historia

    Durante el transcurso de marzo de 1984, inicié la escritura de  una serie de reflexiones que me llevaron a delimitar los alcances de mi propio trabajo pictórico.
    Simultáneamente con esto, aunque reconozco que soy apenas alguien que busca alguna información sobre filosofía, estaba entre mis lecturas el pensamiento de Henri Bergson y su idea de la intuición como una forma de conocimiento.
     Al mismo tiempo me sedujo el concepto de conocimiento: aquel que no surge de una apreciación exterior de las cosas sino aquel que resulta del hecho de estar  “dentro de la cosa”, en su “punto esencial”.
    Asimilé estos conceptos a mi tarea de pintor. No partía yo de un boceto previo, no tomaba modelos de el mundo que me rodeaba, el universo de la cotidianeidad, sino que mi punto de partida era un caos inicial (que definí como estímulos gráficos, cromáticos o texturales). Al mismo tiempo concebí la similitud del camino que estaba desarrollando como una “duración”, es decir, en un tiempo fluyente, en una corriente que enraiza en un impulso vital.    
    De esta manera sentía que como artista me situaba dentro del cuadro, en su punto esencial. La obra crecía a mi alrededor, imprevisible, atendiendo a mis íntimos deseos, a mis reacciones tal vez inconscientes,  o a mi auténtico yo, ajeno a cualquier tipo de enmascaramiento.
    Soy incapaz de juzgar mi trabajo desde el punto de vista de su valor estético. Y uso esta última palabra, casi ya desterrada por quienes están a la moda, recordando el eco de su valor etimológico.  Proviene del griego aisthëtikós  “susceptible de ser percibidos por los sentidos”. En definitiva, estética es sentir.
   Debo reconocer también que significó mucho para mí, si bien no desde el punto de la realización de la obra, el conocimiento de dos libros de Sussane Languer: Sentimiento y Forma y Los problemas del arte que me ayudaron a consolidar mi enunciación teórica del Movimiento Esencialismo.
    Esencialismo es para mí rescatar lo esencial de los valores en el arte, no como una vuelta al pasado sino como afirmación de la vigencia de los medios expresivos que desarrollamos en nuestro trabajo.
   Pero no es solamente esto, a través del Esencialismo hemos creado con Helena Distéfano un importante método de enseñanza: EL “Método De las Imágenes experienciales”.
   En este terreno Helena Distéfano ha realizado una importante tarea en las escuelas primarias donde trabajó como profesora de Artes Plásticas. En escuelas secundarias, en la enseñanza terciaria y en la Universitaria.
    Hemos encarado también importantes acciones o performances como las efectuadas para la Firma Renault con motivo de la presentación de su modelo de automóvil “Laguna 2”.
    En nuestro Taller de Investigación Plástica el trabajo se concibe, sobre todo, en el desarrollo del pensamiento divergente, que abre las puertas  al  despojo de los estereotipos y a la posibilidad una tarea creativa a partir del des-cubrimiento.
    Esta tarea de investigación plástica se mostrado a la luz de numerosas exposiciones de nuestro Taller donde no solamente se han expuesto pinturas sino también numerosos trabajos de instalaciones, demostrando, sin ninguna duda, que la actitud creativa desarrollada en las artes plásticas eran el motor de notables conquistas en esos otros terrenos.       
    Como lo hemos expresado en los Manifiestos, no pensamos que la manera de encarar la realización artística como la concebimos, sea excluyente y respetamos cualquier otra manifestación atendiendo a una idea plural y abierta. 
    Si hemos tratado  de poner nuestros conceptos en términos de discusión ha sido tal vez como una manera de afrontar un debate que esclarezca el hecho de la preponderancia de algunos factores de poder que tienden a la discriminación, basados en la creencia que hay una sola forma de concebir el arte contemporáneo que, como lo ha dicho Helena Distéfano, se convierte en un “ismo”.
   
   El primer grupo que formé junto con Helena Distéfano, hizo su muestra Fundacional en 1986, contando, en ese entonces, con ocho miembros y cerramos la actividad como grupo con la participación de 22 artistas.
      La tarea grupal constó con 23 muestras y, en todas, hemos hecho publicaciones y hemos manifestado, a través charlas y conferencias un estrecho vínculo con el público.
      Hoy Esencialismo como grupo es todo nuestro taller y en él desarrollamos un proceso que apunta a privilegiar el hecho creativo, estimular la manifestación sensible por sobre la mera habilidad y
explorar la posibilidad de una expresividad abierta de
nuestra interioridad.