Es un moviento pictórico argentino fundado en 1984 por Heriberto Zorrilla acompañado por Helena Distéfano.
martes, 12 de noviembre de 2013
Una realidad presentida
Una realidad presentida
Acaso podamos con esa singularidad del deseo, indagar
el punto donde se genera aquello que moviliza el sentimiento. Es como si
recorriéramos una casa
con la perplejidad de quien,
a cada paso, se arriesga derivando en ignorados corredores, en la alternancia
de luces y sombras que le depara el íntimo camino que emprende.
Esos espacios desconocidos que se nos
aparecen balbucean ante nosotros un lenguaje oscuro donde habitan los miedos,
las imposibles respuestas, las configuraciones de formas desleídas nunca
aprehendidas del todo.
Continuar, insistir y perseguir aquello que
se nos escapa nos remite a imprecisiones, atisbos, que sin embargo arrastran
una parte imponderable de aquello que somos.
Podemos decir que las obras son sólo apenas
reflejos de un todo inabarcable al que nos enfrentamos sin verlo.
Es como si el sentimiento tuviera el inicio
a una distancia cósmica, que nos hace sentir impotentes.
Sin embargo el esfuerzo no cesa, el camino no
acaba, la orden es andar y dejar unos pobres apuntes de una realidad
presentida.
Esos esbozos, sin embargo, se hacen
tangibles a los ojos, son descubrimientos casi azarosos pero su subjetividad se
objetiva en la obra.
Allí da cuenta de su existencia, se aparta
de nosotros, asume una identidad que se corporiza y adquiere su plena
autonomía.
Cerramos entonces una puerta que cancela un
intento, mientras otra se nos abre y nos muestra el comienzo de nuevos caminos.
Una oferta creciente que vuelve a provocarnos, a encender un nuevo deseo, a
despertar aquello que Girondo llamara “el gusto al riesgo en brote”.
Desobedientes, obcecados, nuestra
insistencia cristaliza, se condensa, se afirma en decisiones que comprometen el
sueño que nos hace vivir como recolectores, como si usufructuáramos un suelo
donde descubriéramos, casi al azar, aquellas joyas de nuestras porfías,
aquellos vestigios posibles de una realidad inalcanzable.
Heriberto
Zorrilla
viernes, 13 de septiembre de 2013
Helena Distéfano Inaugura el 25/9 a las 19 su muestra "La medida de lo imponderable", en la Galería De Santi Esmeralda 982 CABA.
La medida de lo imponderable
Aquello
que escapa al análisis lógico y se niega a una expresión cuantitativa, es el
centro de la actividad artística de
Helena Distéfano.
Esa manifestación no aprehensible emana así de una
zona de misterio, en ese escurridizo tránsito de las cosas que denotan una
actividad secreta y sensible, que abjura de las representaciones imitativas, de
los relatos y las ilustraciones.
Su
arte es una aventura, incierta siempre, pero sólida en su base expresiva, en la
plataforma de lanzamiento de su consumada experiencia, en su trato con el
devenir de la obra que es abrazada por la justeza de sus elecciones y la
valentía de sus rechazos.
En ese trajinar, en ese desplazamiento
envolvente de su hacer, se juega en la arriesgada formulación de situaciones
siempre plásticas y de vibrante sugerencia, como si el ejercicio y el
movimiento de su alma llegara al “lugar”, al sitio donde recalan, satisfechos de
su papel, orgullosos de su valiosa contribución, los arriesgados colores, las huidizas
líneas y los rastros que ha
inscripto su gráfica gestual, su huella sensible.
Helena da cuenta de una virtud propia de su
maestría: aunque crea una singularizada técnica como resultado de la
multiplicada práctica pictórica, privilegia la activa participación del
sentimiento, no como una manifestación de estados de ánimo sino como una
profunda indagación en esa zona abisal donde el ser humano define su condición
de ser. Así la técnica tiene su parte pero la necesaria y suficiente, para dar
un carácter expresivo y auténtico a sus obras.
Un arte verdaderamente contemporáneo pero
alejado de los estereotipos de moda se adueña de sus cuadros, dibujos,
instalaciones y las variadas formas que suele tomar aquél. Sabe que la época se
refleja en ella no como consecuencia de una actitud voluntaria sino por la
participación en las ideas de su tiempo, en el resonar de aquellos movimientos
que hacen que la vida humana sea capaz de llegar a un grado de trascendencia. Una
medida al fin de lo imponderable.
Imágenes que surgen como consecuencia del
actuar, no impuestas, “apariciones” y sugerencias que dinamizan el espacio,
nutren al cuadro
con presencias inquietantes y
le confieren ese tinte de extrañeza que alimenta la obra.
Los títulos que eligió Helena, poéticos,
metafóricos, de sentidos varios, remiten a textos leídos por ella del filósofo
argentino Santiago Kovadlof.
Aún hay algo más que debemos destacar: lo que
hoy vemos son los resultados ceñidos a la condición de artista que nos entrega estos
preciados productos, pero ese valor no
queda allí, se expande a sus “otros” por la elevada actividad que desarrolla en
la enseñanza del arte, condición esta que es una razón de suma importancia en
su vida.
Heriberto
Zorrilla
martes, 25 de junio de 2013
Una breve Historia
Durante el transcurso de marzo de 1984, inicié la
escritura de una serie de reflexiones
que me llevaron a delimitar los alcances de mi propio trabajo pictórico.
Simultáneamente con esto, aunque reconozco
que soy apenas alguien que busca alguna información sobre filosofía, estaba
entre mis lecturas el pensamiento de Henri Bergson y su idea de la intuición
como una forma de conocimiento.
Al mismo tiempo me sedujo el concepto de
conocimiento: aquel que no surge de una apreciación exterior de las cosas sino
aquel que resulta del hecho de estar
“dentro de la cosa”, en su “punto esencial”.
Asimilé estos conceptos a mi tarea de
pintor. No partía yo de un boceto previo, no tomaba modelos de el mundo que me
rodeaba, el universo de la cotidianeidad, sino que mi punto de partida era un
caos inicial (que definí como estímulos gráficos, cromáticos o texturales). Al
mismo tiempo concebí la similitud del camino que estaba desarrollando como una
“duración”, es decir, en un tiempo fluyente, en una corriente que enraiza en un
impulso vital.
De esta manera sentía que como artista me
situaba dentro del cuadro, en su punto
esencial. La obra crecía a mi alrededor, imprevisible, atendiendo a mis
íntimos deseos, a mis reacciones tal vez inconscientes, o a mi auténtico yo, ajeno a cualquier tipo de
enmascaramiento.
Soy incapaz de juzgar mi trabajo desde el
punto de vista de su valor estético. Y uso esta última palabra, casi ya
desterrada por quienes están a la moda, recordando el eco de su valor
etimológico. Proviene del griego
aisthëtikós “susceptible de ser
percibidos por los sentidos”. En definitiva, estética es sentir.
Debo
reconocer también que significó mucho para mí, si bien no desde el punto de la
realización de la obra, el conocimiento de dos libros de Sussane Languer: Sentimiento y Forma y Los problemas del arte
que me ayudaron a consolidar mi
enunciación teórica del Movimiento Esencialismo.
Esencialismo es para mí rescatar lo
esencial de los valores en el arte, no como una vuelta al pasado sino como
afirmación de la vigencia de los medios expresivos que desarrollamos en nuestro
trabajo.
Pero no es solamente esto, a través del
Esencialismo hemos creado con Helena Distéfano un importante método de
enseñanza: EL “Método De las Imágenes experienciales”.
En este terreno Helena Distéfano ha
realizado una importante tarea en las escuelas primarias donde trabajó como
profesora de Artes Plásticas. En escuelas secundarias, en la enseñanza
terciaria y en la Universitaria.
Hemos encarado también importantes acciones
o performances como las efectuadas para la Firma Renault con motivo de la
presentación de su modelo de automóvil “Laguna 2”.
En nuestro Taller de Investigación Plástica
el trabajo se concibe, sobre todo, en el desarrollo del pensamiento divergente,
que abre las puertas al despojo de los estereotipos y a la
posibilidad una tarea creativa a partir del des-cubrimiento.
Esta tarea de investigación plástica se
mostrado a la luz de numerosas exposiciones de nuestro Taller donde no
solamente se han expuesto pinturas sino también numerosos trabajos de
instalaciones, demostrando, sin ninguna duda, que la actitud creativa
desarrollada en las artes plásticas eran el motor de notables conquistas en esos
otros terrenos.
Como lo hemos expresado en los Manifiestos,
no pensamos que la manera de encarar la realización artística como la
concebimos, sea excluyente y respetamos cualquier otra manifestación atendiendo
a una idea plural y abierta.
Si hemos tratado de poner nuestros conceptos en términos de
discusión ha sido tal vez como una manera de afrontar un debate que esclarezca
el hecho de la preponderancia de algunos factores de poder que tienden a la
discriminación, basados en la creencia que hay una sola forma de concebir el
arte contemporáneo que, como lo ha dicho Helena Distéfano, se convierte en un
“ismo”.
El
primer grupo que formé junto con Helena Distéfano, hizo su muestra Fundacional
en 1986, contando, en ese entonces, con ocho miembros y cerramos la actividad
como grupo con la participación de 22 artistas.
La tarea grupal constó con 23 muestras y,
en todas, hemos hecho publicaciones y hemos manifestado, a través charlas y
conferencias un estrecho vínculo con el público.
Hoy Esencialismo como grupo es todo
nuestro taller y en él desarrollamos un proceso que apunta a privilegiar el
hecho creativo, estimular la manifestación sensible por sobre la mera habilidad
y
explorar
la posibilidad de una expresividad abierta de
nuestra
interioridad.
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