sábado, 30 de junio de 2012

Esencialismo





Esencialismo una estrategia para combatir los clichés
  
                                                                                                         “En esta época somos pocos los empecinados
                                                                                                          para crear el deseo en nosotros…”G. Deleuze
  
      Una estrategia para acceder al conocimiento artístico, una actitud despojada de prejuicios, no temer a los cambios en el proceso de la obra, hacer y sentir en sincronía como diría HZ, aprovechar lo que el azar nos provee, saber “ver” las posibilidades plásticas que nos brinda la acción de crear, una retroalimentación constante  que nos hace bucear en el caos …y salir airosos.
    Muchas veces me han preguntado cual es la diferencia entre el esencialismo y el informalismo. O el expresionismo abstracto o Cobra…Si bien nadie nace de gajo, y podemos considerar a esos movimientos artísticos como precursores inmediatos no nos olvidemos que todos incluidos le debemos al surrealismo automático nuestra fuente mediata.
   Planteadas las semejanzas veamos las diferencias: El ESENCIALISMO contiene una actitud epistemológica del arte esto quiere decir que contiene en su propuesta objetivos conceptuales, actitudinales y procedimentales para nombrarlo con la terminología pedagógica, y justamente  de pedagogía se trata también en este movimiento artístico que hoy nos presenta un libro con el despliegue de su trayectoria a través de cincuenta y cinco artistas, de sus tres manifiestos y de su historia de vida.
   Como protagonista de la primera hora puedo dar cuenta de las tareas ciclópeas que tiene que sortear el artista en este caso los artistas autogestores, pero las vicisitudes de la empresa no empañaron jamás en quien escribe el entusiasmo ,la expectativa del acontecimiento… 
   Cada actividad de esencialismo desde el grupo fue para mí un desafío a la creatividad, a la transgresión.
   Ir a contrapelo, tener un pensamiento crítico, abogar por un pluralismo amplio, me hicieron asumir que lo mejor es hacer de nuestra debilidad una fuerza, así también como que la indiferencia ante las arbitrariedades sociales es la mejor manera de legitimarlas.
El protagonista nunca tiene la magnitud de su situación, las aventuras les pasan a los otros, a los que leemos o vemos en una película. No se tiene una perspectiva para verse a uno mismo, una perspectiva invertida… La fiesta que celebramos con este libro es un movimiento más de las piezas de lo esencial de la vida, el impulso creador.

                                                                                                                       Helena Distéfano        

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